Luz (nombre ficticio) llegó desde el otro lado del charco hace ya más de 14 años a España. “Los primeros meses son muy duros. No conoces a nadie. Al principio me costaba decir tú, ¡y ahora se me hace raro que me hablen de Usted y escuchar hablar a mi gente”, recuerda Luz.

Me vine porque quería mejorar la vida de los míos. En mi país hacia de locutora, teníamos una radio de telecomunicaciones, con la que la gente podía hablar con sus familiares de otros departamentos. Hacía pastelería, flanes, que vendíamos…”.

Madre de dos preciosos niños, a los que ha sacado adelante sola, y no sin dificultades. “Con siete días que tenía mi pequeño su papá se fue, me abandonó, y le dije que si se iba no volviera, porque estaba perdida de amor por él”.

El pequeño nació con una deficiencia pulmonar, una válvula obstruida y necesitaba atención médica, lo que le dificultó poder trabajar durante algún tiempo.

“Afortunadamente hoy está bien”, nos cuenta Luz, recordando una época que preferiría olvidar. Tuvo que acudir a una casa de acogida con sus niños. Una casa que fue una solución durante algún tiempo, pero llegó el momento de conseguir un empleo.

“Cuando supe de Novaterra, y que aquí podía prepararme para encontrar un trabajo, no lo dude. Pedí cita y me encontré con una atención increíble. Cuando vas a un sitio la primera vez, en la situación en la que yo me encontraba, la manera en la que te reciban es muy importante. Para volver, o no volver, para confiar. En Novaterra me siento segura. La orientadora profesional que me atendió me transmitió mucha seguridad”.

“Y además la manera en la que te incentivan para buscar empleo. Hice un curso de limpieza, luego de manipulador de alimentos. Y luego llegó la gran oportunidad de trabajar en Novaterra Catering. Han sido unos años maravillosos, aprendiendo al lado de Ricardo y de todo el equipo.

Es un honor para mí haber cocinado con grandes cocineros como David Ariza, ser Pinche de cocina por una sola noche de Jordi Ferrer y Luis Asensio en la I Cena Benéfica en favor de Novaterra. Esta noche se la dediqué a mi padre, que en paz descanse, y que hubiera estado muy orgulloso de mí”.

La vida de Luz ha sido, y sigue siendo, una vida dura. “Un día no puede pagar la luz, y la respuesta de servicios sociales fue “tus hijos en un centro de menores estarían mejor”. Y Luz se muere del susto. “La semana que tenía la entrevista con la asistenta social no podía ni ir del miedo que tenía a que me quitaran a los niños. Gracias a que una maestra de mi hijo me acompañó a la entrevista con la asistenta social, y les dijo que fueran un poco consecuentes”. “Yo me dije, no vuelvo. Y en el colegio me insistieron que volviera. Menos mal que la educadora social me tranquilizó y me dijo que ella iba al colegio y no veía a mis hijos en riesgo para llevárselos a un centro”. “Por criterios económicos te juzgan como mala madre. Y eso no es justo. ¿Cómo van a estar tus hijos bien en estas condiciones?”.

Cuando conocí a Luz estaba en una situación muy complicada, le habían denegado la documentación. Se había presentado un recurso que se había denegado. Siendo madre de un hijo español y estando contratada por Novaterra Catering, se puso un recurso a Delegación de Gobierno a Extranjería. “Era un número más. No atendían a mi situación personal. El niño mayor reconocido por su papa no lo podía sacar del país. Y me dieron 15 días para abandonar el país. Sin ninguna ayuda por los niños al estar sin documentación, aunque el niño tuviera nacionalidad española. Otra vez estancada”.

“Empezaba a arrancar y en ese momento me quedo sin trabajo, sin que nadie pueda contratarme. Y teniendo que abandonar el país dejando a un hijo mío aquí. Llegué a estar en una situación muy precaria que no se la deseo a nadie. Se me cruzaron los cables. En esos momentos piensas en todo, en quitarte de en medio. No tienes fuerzas para seguir. Pero las sacas, por tus hijos. Cuando lo pienso no me lo puedo ni creer, yo quería empezar y no poder…”

“Me denegaron el recurso porque mi cotización no llegaba a los dos meses. ¡En ese momento cobraba 56 euros al mes! Y algo más en negro limpiando. No tenía ni para un cartón de leche para mis hijos. Me fui a casa de una persona que me acogió hasta que tuviera dinero”.

“Yo no me puedo ir de España ni aunque me saques muerta. -Le dije-. No puedo salir del país abandonando a mi hijo aquí. Soy pobre, siempre he sido pobre. Pero en mi país tú haces unas empanadas con café, hasta hielo, y puedes venderlo. Y sobrevivir. En España es muy difícil”.

“En Novaterra me ampliaron el contrato, y presentamos el recurso a extranjería. Nos denegaron dos recursos, y el tercero se presentó al tribunal Constitucional, gracias a la reposición Novaterra pudo volver a contratarme. Gracias a Novaterra, a mi abogado de oficio y a Paco Solans, del Colegio de Abogados de Valencia, lo he pasado muy mal pero ahora puedo lavar mi casa, pagar mi luz y agua, mis hijos tienen comida todos los días, ropa para vestirse. No podría pagar el apoyo de todos, de Christian, de todo el equipo de Novaterra que ha apostado por mí, de Ricardo. Ha sido muy gratificante para mi trabajar con este equipo”.

La vida de Luz es siempre así, idas y venidas, de lucha constante, pero si algo ha aprendido esta madre coraje en este tiempo es a resistir, con una enorme sonrisa que nunca pierde. Y que Novaterra está a su lado para luchar.

Luz tiene muchas habilidades para la subsistencia. No es por falta de habilidad por la que no tiene un trabajo, sino por la cantidad de trabas administrativas con las que se ha ido encontrando.

Y personales. Cosas que superan la ficción. Como cuando una jefa la animó a abortar a su hijo para no perder el trabajo. “Llegué a ir a la clínica, y al salir el médico me dijo que era una sinvergüenza por echarme atrás. Llegaron a decirme que cubrirían todos los gastos pero si les daba al niño. Me quedé sin trabajo, y me tiraron de la casa en la que estaba”.

“Pero no pasa nada y de todo se sale”, es la conclusión de Luz. La conclusión y resumen de una vida llena de superación, con apenas treinta años vividos.

“Hoy tengo muchos más recursos que cuando llegué. Tengo una profesión, tengo información legal, tengo apoyo. Novaterra me ha proporcionado una mochila cargada de buenas herramientas que van conmigo siempre. Tengo más seguridad después de mi paso por Novaterra, he conocido gente estupenda, que no te dicen que no cuando necesitas ayuda”.

“Gracias a dios estoy empezando a reconstruir mi vida, sobre todo por los niños”.

“Quiero superarme, salir adelante, quiero aprender más de cocina, me gustaría ser una profesional. Es lo que me gusta, todo lo que tiene que ver con la cocina, la pastelería”.

“Estoy muy feliz de mi paso por Novaterra. Valoro mucho el apoyo y el aprendizaje que he tenido, en especial de mi jefe de cocina Ricardo”. “Hoy tengo un buen trabajo gracias a él, y a mi paso por Novaterra”.

“Y me veo más preparada para todo lo que me pongan por delante”. “Sé que puedo”.